Tato, Antoine y el niño del nevado

Parece título de cuento infantil... En el fondo tal vez lo sea.
El viernes pasado fui al Nevado del Ruiz con dos amigos... Me encanta salir con Antoine porque tal vez por su condición de francés, le da una valoración totalmente diferente a cada espacio nuevo, a cada cosa... Llegar a otra ciudad con él es más que conocer, es reconocer un conjunto de cosas que en otras circunstancias uno sencillamente ignoraría.
Con Tato la situación es otra... Ella nunca sale de su casa, ella ve con los ojitos que tienen miedo de observar el mundo y darse cuenta de que es más que las cátedras universitarias y lo que muestra la televisión... Será por eso que a su manera te contagia de la magia que existe al atravesar la puerta de su casa.
El niño caleño que nunca había visto la nieve... Su papá lo presionó para que subiera hasta los 5100 mts, para que tocara la bandera y después le dijo que se sentía muy orgulloso de él. El niño caleño vomitó la aguapanela con queso que nos dieron antes de llegar al parque.
Creo que el niño caleño hubiera preferido quedarse en los 4800 mts con su mamá y sus dos hemanitos y mirar la nieve a un par de cuadras de distancia, que recordar que el día que tocó la nieve no pudo disfrutarlo...